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Sep 5, 2009

THE UNTOUCHABLE



(This time in Spanish)

La realidad siempre supera a la ficción. Si Robert de Niro y Silvio Berlusconi compitieran por un oscar al mejor intérprete de Al Capone, creo que, pese a mi admiración por De Niro, el ganador sería mister Berlusconi. O al menos eso votaría media Italia, parte del extranjero y sobre todo, los cuatro italianos que han empapelado el sur de Manhattan con este poster fantástico a imagen y semejanza del de la película Los Intocables de Brian de Palma.



Hasta hace apenas un año los neoyorquinos no tenían ni idea de quien era este señor. Les sonaba de haberle visto estrechando la mano del presidente Bush pero poco más. En los últimos meses, entre escándalos variados con putas, orgías y acoso y derribo a periodistas, hasta la prensa estadounidense, muy poco dada a hablar de lo que ocurre fuera de la burbuja americana, se ha ensañado con Berlusconi. Y para que la ciudad entienda un poquito mejor quién es este personaje que inexplicablemente sigue siendo primer ministro de mi país materno, 'la nuova Carbonería' viene al rescate con la 'nueva imagen' del Cavaliere, perfectamente visible en Little Italy, Lower East Side y Soho.


Spring and Wooster

Según me contó Alberto Baudo, el periodista italiano que tomó las fotos y conoce a los ‘autores del crimen’, la iniciativa de los carteles partió “de dos estudiantes italianos y de dos profesionales que viven en Nueva York y que se sienten frustrados con la imagen que el presidente de su país proyecta sobre Italia”. El grupo se autodefine como ‘la Nuova Carbonería’, en alusión a la Carbonería, una sociedad secreta que funcionó en la Italia del siglo XIX durante el llamado Risorgimento Italiano y que se oponía a todo tipo de opresores. Los carteles de El intocable Berlusconi son sólo el principio de su pequeña revolución.
'I nuovi carbonari', que de momento prefieren permanecer en el anonimato, han invertido 4000 euros de su bolsillo en imprimir varios centenares de posters, un proyecto con el que simplemente aspiran a que “los estadounidenses entiendan que no todos los italianos están de acuerdo con lo que hace Berlusconi” según Baudo.


Kenmare and Mulberry

Bajo la imagen de ‘Il Cavaliere’con aire pensativo un título: “The Untouchable. Unimpeacheable at law (El intocable, no impugnable por decreto)’”. Sobre un lateral, cuatro frases contundentes: “Dirige Italia con poder absoluto. Nadie puede tocarle. Nadie puede pararle”. Son las mismas que en el cartel original de la película de De Palma definían a Al Capone, el mafioso más célebre de los años treinta en Estados Unidos. En ese cartel la imagen de Robert de Niro flotaba sobre la de Elliot Ness y el grupo de policías (los intocables) que le dieron caza durante los años de la prohibición. En la nueva versión en cambio, Berlusconi ‘planea’ sobre una imagen de la ciudad de Roma, martirizada por su presencia en el Quirinale (la residencia presidencial).


Bowery

Cuando Aznar gobernaba España y me encontraba con desconocidos dispuestos a hablar de política, yo aprovechaba que soy medio italiana para esconderme bajo esa nacionalidad y evitar el escarnio. Ultimamente me ocurre lo contrario, tengo que evitar mencionar mi parte italiana para no verme envuelta en conversaciones que inevitablemente acaban en Berlusconi. Por suerte ahora me queda el recurso de unirme a 'i nuovi carbonari'...

Apr 21, 2009

LA INUTILIDAD DE UNA RUEDA DE PRENSA

La perspectiva de la mañana de hoy no era del todo mala: Spike Lee, Robert de Niro y Uma Thurman iban a dar una rueda de prensa para presentar el Festival de Cine de Tribeca. Será que aún me dejo aturdir por ciertos nombres. No aprendo. En la sala había un centenar de periodistas, muchos de ellos fotógrafos. Jane Rosenthal dirigió la presentación. Socia de de Niro desde hace décadas e impulsora junto a él de un festival que se inventó no precisamente pensando en el cine sino en la ruina que le cayó encima al barrio de Tribeca después del 11S (de Niro tiene un par de restaurantes y amigos en el barrio que necesitaban clientes), Rosenthal habló durante diez minutos para no decir nada. Es más, su párrafo más largo se lo dedicó a American Express, que funcionan de sponsors del festival desde el principio. La oda de Rosenthal a la empresa-imperio de las tarjetas de crédito americanas me abrumó un poco: demasiado larga, vacía, innecesaria. Un 'gracias' hubiera sido más elegante, suficiente.

De Niro la siguió con más generalidades -qué le ha pasado a este actor que ya sólo hace películas malas y se ha olvidado de hablar?- y luego se unió Spike Lee, que presenta en el festival dos tv-movies -una sobre un día en la vida del jugador de baloncesto Kobe Brian y otra sobre el musical Passing Strange-. Me hizo gracia que dijera que nunca había participado en Tribeca porque nunca había tenido las películas listas a tiempo para este festival, aunque sí las ha tenido para Cannes o Venecia. Y a Tribeca ni siquiera acude con películas en el estricto sentido de la palabra si no con dos encargos televisivos... Por suerte ahí estaba Uma Thurman, de belleza extraterrestre, para decir que lo que a ella le gusta es el cine europeo (atención europeos, Thurman está en el jurado) y que el cine que ves en un festival es poco comercial y eso es "inspiring". -podría haber vivido sin escuchar estas frases pero creo que son lo único salvable de esta rueda de prensa-.

A las preguntas obvias sobre la crisis económica no contestó nadie, y eso que se las hicieron al menos tres veces. Un festival que nació para luchar contra una crisis debería al menos saber capitalizar ese argumento. Se mencionó de pasada la necesidad de usar el cine como escapismo en tiempos de crisis, y se zanjó el asunto. Tras el paripé, aliñado por una empresa de comunicación que llevó a un montón de gente sólo para acompañar a los periodistas a las butacas como si aquello fuera la ópera, la rueda de prensa acabó con la típica foto de las estrellas. Lo peor de todo es que encima de no decir nada saldrán en todos los periódicos cuando en realidad se merecerían que nadie escribiera una línea sobre tanto obviedad y se reservara el espacio para descubrir cineastas y comentar las películas que merezcan la pena.

Lamentablemente, el mundo de las ruedas de prensa es así de triste. Cuando era estudiante hice un trabajo analizando cuántas noticias procedían de ruedas de prensa o comunicados oficiales y cuántas las había salido a buscar el periodista. El resultado fue un desbordante 90% frente a un ínfimo 10%. Con la proliferación desmesurada de 'empresas de comunicación' (gran eufemismo para decir empresas de publicidad) calculo que el porcentaje es aún más deprimente. De quién es la culpa?