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May 19, 2011

Quiero un MAYO del 2011 con final feliz!

Foto robada a mi amigo Ivan

Hay quien no cree en la espontaneidad de las protestas que hoy recorren España. Hay quien tampoco cree que sean legítimas por llegar con años de retraso respecto a los problemas que acucian desde hace demasiado tiempo a los jóvenes y a toda la sociedad española. Hay quien hasta las tacha de irrespetuosas. Peor para ellos. Se están perdiendo el disfrutar y sobre todo el participar de uno de los momentos más interesantes y necesarios que ha vivido la sociedad española en décadas.

Visto desde la lejanía, y después de haberme indignado durante años al ver a hordas de españoles absolutamente enajenados, invadiendo las tiendas de Broadway armados con euros poderosos y consumiendo como poseídos, como si nada fuera más necesario que volver a casa cargados de trofeos neoyorquinos, ciertamente tengo que decir ¡ ya era hora!, pero sobre todo quiero decir ¡qué bien, la gente ha despertado!

En Estados Unidos las protestas de los ciudadanos contra sus políticos y sus banqueros tras la crisis tampoco han llegado a tiempo, de hecho no han llegado aún. Lo más parecido fue lo que ocurrió en Wisconsin, cuando el gobernador anunció el pasado invierno que se cargaba todos los derechos sindicales de los funcionarios de un plumazo. Durante semanas Madison, la capital del estado, se convirtió en la zona cero de lo que parecía podría convertirse en una revolución a escala nacional. Lamentablemente no llegó a ocurrir, aunque sus protestas duraron casi dos meses y de repente, miles de personas al menos se hicieron preguntas. Pero no fue a más y eso me entristece, porque en este país, más que en ningún otro, la democracia demuestra a fuego todas sus contradicciones, y la peor de ellas, la brecha entre ricos y pobres (con todo lo que eso conlleva), se ha disparado en la última década a unos niveles nunca conocidos en la historia de la democracia (os recomiendo además estos reveladores gráficos).

Cuando estalló la crisis aquí se deberían haber hecho acampadas de meses, quemado bancos, y salvando las distancias con la edad media, haber juzgado en la plaza pública a mucha gente, y no precisamente a Bin Laden, oficialmente el único malo de todas las películas. Pero quién sabe, las revoluciones llevan su tiempo. Ultimamente están estallando muchas, nunca hay que perder la esperanza de que también lleguen hasta aquí. Razones no faltan.

Del atisbo de revolución en Wisconsin apenas hubo noticias en Europa. Hoy me alegraba al ver que la puerta del Sol estaba en la portada de The Washington Post y en The New York Times. Pese a todo lo que se dice de la lenta agonía de la prensa, resulta que sigue siendo necesario estar en los medios tradicionales para que tu voz se oiga a gran escala.

Algunos amigos, escépticos con carné, estos días me escriben desde España con otro tono y hasta parecen sonreír y entusiasmarse con lo que están viviendo. Muchos otros, que llevaban años trabajando lejos de los focos y buscando alternativas políticas y sociales a esta rancia democracia nuestra, como los vinculados a la librería Traficantes de Sueños, veo que incluso han trasladado sus debates a Puerta del sol, en medio del mogollón. La prensa les solía ignorar. Ya no porque ya no están solos y la prensa, por desgracia, necesita de la masa para reaccionar. A los chicos de Juventud sin Futuro (hoy integrados en Democracia Real Ya) apenas se les tomó en serio cuando se manifestaron hace un mes y por supuesto el titular fue la bronca que hubo al final, no sus reivindicaciones. Esta vez hay tanta gente que nadie lo puede obviar -a excepción de intereconomía, quizás?-.

Democracia Real YA. Me gusta el lema. Sólo espero, quiero, deseo que las propuestas reales que parecen ir naciendo de asambleas y debates en toda España salten de esos maravillosos carteles que pueblan las calles a la vida real. No queremos otro desenlace como el de mayo del 68 (solo diré que personajes como Dominique Strauss-Kahn son hijos de aquella revolución). Queremos un mayo del 2011 con final feliz.

Sep 21, 2009

FAKE NEW YORK POST OPENS CLIMATE WEEK

This morning you could get this fabulous fake New York Post all around the city. It was a hoax paper but still, some people believed it was the real one! They used the same language than the tabloid usually uses, like the cover, We Are Screwed. In it's well known apocalyptic tone, the paper screamed all over the city that climate change is a real threat. Although the paper is fake, everything in it is 100% true, "with all facts carefully checked by a team of editors and climate change experts" the authors said. It was made to call attention on the climate issues that this week are being discussed in the Climate Week in NYC. Of course the Yes Men and many activists groups are behind the hoax. They did the same with the New York Times a few months ago. The idea then was a paper full of good news that they wished Obama will have bring to the world six months after he won the presidency. Dreaming is free, I guess.
Here is a video with the new yorkers reaction to the fake Post.

"SPECIAL EDITION" NEW YORK POST from The Yes Men on Vimeo.

Apr 3, 2009

IMÁGENES QUE VALEN MILES DE PALABRAS


Este tanque lo dibujó el artista Mark Podwal en 1982 para acompañar una tribuna de The New York Times sobre la invasión del Libano. No se consideró adecuado para su publicación, "demasiado provocativo" se dijo desde la dirección del diario. Siete años más tarde el dibujó sí se consideró oportuno para apoyar una tribuna sobre el derecho de Israel a defenderse.
Esta y otras anécdotas las cuenta el libro de Jerelle Kraus 'All the art that's fit to print (and some that wasn't)'. Ella fue directora de arte de las páginas de opinión de aquel diario durante 13 años, un record puesto que la media de directores de arte que dirigieron esa espinosa página no llega a los dos años. La entrevisté hace poco y hoy publico en El Pais un reportaje con muchos detalles sobre el difícil arte de ilustrar la visualmente la opinión. Que nadie se espere sólo una diátriba contra la censura porque no lo es: Kraus evita utilizar esa palabra , aunque no dude en explicar por qué algunos dibujos no llegaron al lector. El libro está lleno de entrevistas a artistas y periodistas relacionados con aquella página y recoge muchas de las mejores ilustraciones que The New York Times sí publicó en las últimas cuatro décadas, como ésta de Ronald Searle, concebida en los ochenta pero increíblemente actual (acompañaba un poema sobre la sed de petróleo del planeta):



El libro es una joya, sobre todo para artistas, periodistas y espíritus curiosos.