Era un breve sepultado entre las noticias
internacionales del periódico. “Primer trasplante de pene realizado con éxito
en Sudáfrica”. Un tema menor se diría a juzgar por el espacio que le dedicaba
el sábado The Guardian en su edición de papel, donde se vuelca, según algunos
entendidos en periodismo, sólo lo importante. Si los hombres no se pasaran su
adolescencia midiéndosela en el cuarto de baño y alardeando de tamaño entre
ellos, y su madurez llorando por las esquinas ante la disfunción eréctil y
consumiendo viagra como aspirinas, yo entendería perfectamente las escasas diez
líneas dedicadas al tema pero, no nos engañemos, en este mundo el pene es dios,
¿cómo es posible que esa noticia fuera sólo un breve?
Cada trasplante de algo –manos, cara,
brazo- se celebra en las páginas de ciencia de la prensa con exhaustivos
detalles así que aquí debería haber ocurrido lo mismo ¿no? En ese periódico se
dedicaba una página entera al look que define la
nueva masculinidad de los egipcios.