Jan 19, 2012

UN HOMBRE SOLO CONTRA STEVE JOBS


Hoy me han encargado escribir sobre la enésima presentación de un producto de Apple. Al contrario de la habitual publicidad encubierta sobre aparatos electrónicos que los periodistas nos empeñamos en convertir en noticia cuando en realidad no dejan de ser eso, objetos a los que les hacemos publicidad gratuita, esta vez Apple simplemente anunciaba una guerra velada: la que su marca le ha declarado al mundo editorial, en concreto al de los libros de educación. Ocurrió hace años también con las discográficas al nacer iTunes. Y como en aquella ocasión, todo apunta a que el ganador será la empresa de ese hombre ya fallecido al que en todas partes han calificado de genio sin pensárselo dos veces.


Claro que aunque Steve Jobs lo fuera en el área del diseño, el marketing y ante todo, los negocios, en el ámbito de la conciencia dejaba mucho que desear. Y un genio sin conciencia para mí pierde toda su genialidad, o al menos gran parte del respeto. Los chinos que fabrican ese iPad que hace temblar al mundo editorial lo saben bien. Lo extraño es que resulta muy difícil encontrar artículos relacionados con Apple sobre la explotación de chinos en sweatshops realizados 'in situ'. La prensa parece limitarse a repicar el informe anual que la empresa publica desde hace seis años (Apple existe desde 1977) y con el que se lava la conciencia dejando claro que investiga y castiga (los números en ese aspecto son bajísimos) las prácticas laborales ilegales de sus suministradores, empresas como Foxconn en las que se trabaja 12 horas al día sin cobrar horas extra, se despide a quienes se quejan,se permite el trabajo de menores etc.

Mike Daisey

El informe más reciente se publicó hace apenas una semana, y mi compañero de pupitre laboral Sandro Pozzi explicó muy bien sus detalles. Pero resulta que hay alguien que sin ser periodista ha explicado mejor que nadie lo que ocurre en esas fábricas porque ha estado allí y ha hablado con esos trabajadores y ahora está consiguiendo que las conciencias de quienes le escuchan tiemblen cada vez que oyen sonar su iPhone. Es Mike Daisey, un actor conocido en Nueva York por sus brillantes monólogos y cuya adicción a los productos de Apple le llevó a embarcarse en una búsqueda personal para entender realmente quién y cómo se hacen esos aparatos de los que él siempre ha sido un devoto.

Foto de Shutterstock.com

El resultado es un intenso monólogo que se podrá ver nuevamente durante todo febrero en el Public Theater de Nueva York titulado 'Agonía y Extasis de Steve Jobs'. Parte de ese trabajo, que relata su viaje a la ciudad de Shenzhen y su encuentro con los trabajadores que fabrican muchos de los 'ingredientes' que componen nuestros ordenadores, teléfonos y otros juguetes electrónicos, se puede escuchar en mi programa favorito de la radio estadounidense This American Life, que emitió hace diez días 'Mr Daisey and The Apple Factory'. Ahí también puede escucharse la voz del periodista Nicholas Kristoff, respetado en muchos foros y con años de experiencia en Asia, defendiendo los 'sweatshop'. No es el único, lo hacen muchos economistas o empresarios que consideran que a los chinos también les toca pasar por la edad media del derecho laboral en beneficio por supuesto de nuestras empresas, porque el efecto colateral es 'positivo': aunque les exploten via 'outsorcing' los chinos en esas fábricas ganan más que trabajando en el campo y eso significa que pueden consumir más, lo cual viene muy bien a la economía mundial, sobre todo ahora que en este lado del mapa consumimos poco por razones obvias.

Pero a Daisey le parece una elección moralmente incorrecta y despreciable (a mí también, pero confieso que escribo esto desde un ordenador Apple) y así se lo hace saber a su audiencia, que se ve obligada a hacerse muchas preguntas que todos nosotros deberíamos hacernos más a menudo. Su monólogo, irónico y brutal (y en el que tampoco salva a su antaño amado Steve Jobs) es una receta infalible contra esos ataques consumistas en los que tras cobrar una deuda o recibir un cheque te dices a ti mismo: creo que necesito un iPad. ¿Seguro?

Jan 9, 2012

What I saw... *part 1

This time in English

Everybody uses the end of the year to talk about the big picture. I'm mostly addicted to the small picture. Since I used the end of December to unplug myself from the world, I am using the beginning of 2012 to travel back through those 2011 images that left an impression on me for different reasons:

TV IS OVER
Last January, tired of enduring news anchors who don't give me any news and watching movies that don't deserve to be watched, I threw away my tv set. Then I went to visit the recently renewed Museum of Moving Image in New York and discovered those beautiful old tv machines. Looking at them made me even happier about my decision: in the XXI century there's no better place for a tv set than a museum. They belong there. Their time (and their content) is definitely over.

PLEASE, HAVE FEAR
Among the many shameful things that we New Yorkers had to cope with since the S11 attacks, I would rate the unwanted pledge 'dear politicians, threat us with fear please' as the top one. The continuous bombing of 'get/ready/for/catastrophe scenarios/' is unbearable. The 10th anniversary of the attacks underlined very strongly that sort of 'emotional pornography' that we have spent ten years enduring. (I wrote extensively about it in this blog). Lucky for us there is people working in that field that in their attempts to be 'creative' they achieve laughable results, such as the 'Preparedeness 101: zombie apocalypse', which I discovered when that very American fear called The Rapture was about to happen.

THE 'CONSUMER EXPERIENCE'
It's the line that has taken over our world. Everything is about the consumer experience. We aren't anything but consumers. 'The experience' is this new and engaging word attached to the act of spending money. It seems to erase all the bad connotations that 'consumer' could have for those who love 'experiences'. In fact, years ago you could go to an art fair such as The Armory Show, and be just 'an art lover', and look at art. This year I found this 'relevant' piece inside the fair. An ATM. Was it there as a piece of art? Not exactly. It worked. It gave me money. From my bank account. I paid a stupidly high amount to have a drink inside the fair, and I didn't enjoy 'the consumer experience' of expensive and awful wine. My fault, I guess because... since when an art fair was about the 'consumer experience'? Didn't it suppose to be about The Art? Try to google 'consumer experience'... It's getting even scarier.

OVERPOPULATION
Some people try to make a difference with their work. I met artist Carlo Sampietro two years ago when he started with his project The Street is in the House: it was about recycling news boxes and transforming them into new things such as an aquarium, a dishwasher, a wine fridge, a terrarium... Now he has a new project, Pop Dogs, a mobile installation that takes the traditional popcorn machine and replaces its edible content with plastic toy dogs as an expression of dog overpopulation in big cities. I saw how he struggled over the whole year to put this project together. Having quit the advertisement world to pursue very engaging art proposals that make his soul happier, I believe he deserves some attention.

WIG CITY
Bourbon, horses and... wigs!! That is what I found in Louisville. I went there to cover the Humana Theatre Festival and my first walk around the city brought me to 4th street. Nobody was able to explain to me why there are so many wig stores in one single street. Some people didn't even know about those stores. I was in awe, the paradise of the wig lover and nobody knew why? Then somebody dared to suggest: "Black women in this city love wigs". And I understood: almost everybody at the festival was white. The cultural racial gap. Such an American curse.

BROKEN DREAMS AND EMPTY WALLETS
The New York view across the UN wouldn't be the same without this familiar Pepsi sign. Behind it, I saw those buildings in construction last winter. They remind me of my country, Spain, where the booming construction industry felt apart three years ago leaving behind a wrecked land of broken dreams, empty wallets and dead construction sites. In the USA, 'paradise mortgage country' became 'subprime mortgage nightmare' and many cities such as Detroit or Las Vegas fell under its spell. Some neighborhoods in New York were hit hard by the mortgage crisis too, but in this city you cannot avoid the view of new skyscrapers reaching up. Gordon Gekko said it clear: 'money never sleeps'. Cranes neither, I would add. Crisis, in this city, is very relative. It depends on who you ask: those 20% of New Yorkers living under the poverty line *around 2 million people, or those 35000 who made more than 1 million a year.

More in the next post...

Jan 4, 2012

2012... here we go!

No sé si esta foto aspira a ser una metáfora del 2012 sobre la que gente muy sesuda como la que habla del fin del mundo y los mayas escribirá panfletos infumables o si se trata simplemente de una foto de mis pies descalzos en una playa de Costa Rica. Uno nunca sabe cómo se puede llegar a interpretar o tergiversar una imagen una vez que entra en el ciberespacio.

Lo que sí sé es que en el Nueva York al que acabo de regresar tendré cero posibilidades de volver a ver mis pies en ese mismo estado de felicidad. Dicho esto solo cabe preguntarse por qué. Digamos que lo normal es vivir en un sitio complicado, trabajar hasta que te duelan los ojos y la espalda durante meses y después viajar brevemente de vacaciones a un lugar sencillo, por lo general caluroso donde la vida, al menos en apariencia, resulta fácil. Pero en esos sitios también vive gente. Es decir, ellos 'viven en las vacaciones' aunque no estén de vacaciones. Y nosotros no. Tras constatar el hecho, surgen ruegos, dudas y preguntas. Y todo un año por delante para contestarlas. Yo, como el mundo, también estoy en crisis. Pero aspiro a seguir viendo mis pies sobre la arena. Feliz 2012!

Dec 4, 2011

SI PERDEMOS EL MIEDO...

Confieso que después de doce años fuera de España hay noticias locales que se me escapan. Por eso cuando el otro día recibí un email en el que un amigo contaba en primera persona su experiencia como parte de un piquete que el sindicato CNT le montó a Jose Luis Moreno (el de los muñecos) por no pagarle a sus empleados, me quedé muy sorprendida. Yo no tenía ni idea de que este señor tiene muy mala fama dentro de su profesión (el mundo del espectáculo), o al menos, eso me repetían con cara de '¿pero tú en qué mundo vives?' los amigos a los que les repetía lo que contaba Iván en aquel correo. Eso me hizo pensar que quizás haya más gente como yo que aún le recuerda ejerciendo de simpático ventriloquo y no conoce su lado oscuro. Además, como en estos días que he pasado en España todos me hablaban apesadumbrados del futuro y toda esa energía intensa que se respiraba durante el apogeo del 15-M parece haberse esfumado, le propuse a Iván reproducir aquí su email para que la gente escuche una historia de injusticia laboral que gracias a la acción ciudadana acabó felizmente. La versión de Jose Luis Moreno no la he buscado pero esto es mi blog y aquí trato de dar voz a quien no la tiene.
Esto es lo que vivió Iván y estas son sus palabras:



Crónica de una alegría, y no es poco en tiempos tan grises...

Ayer le hicimos un piquete a José Luis Moreno (para quien no le conozca, tiene fama de ser el mafioso mayor de las artes escénicas en estas tierras). No éramos más de diez, pero íbamos bien armados de pitos, megáfonos y un bebé con muchas ganas de jarana. Nos plantamos en unos platós que tiene el tipo en un remoto polígono industrial para intentar reventar la grabación de la gala de fin de año que en ese momento estaban preparando. ¿El motivo? Que tenemos unas compañeras técnicas del sindicato que no cobran desde junio, y de las excusas, talones sin fondos y fintas varias, en la productora han pasado a no coger el teléfono o directamente a amenazar con represalias si se sigue insistiendo en cobrar... son las artes de tan casposo tipejo.

A la puerta del estudio, no menos de cinco mercedes clónicos (por lo visto tiene metidos en el ajo a la hija, la hermana, el sobrino, cuñados, etc., y todos usan idéntico transporte). Hacemos ruido y nos divertimos un rato, se asoman algunos trabajadores pero ninguno se atreve a unirse, ¡y eso que llevan casi medio año sin cobrar!! Desde luego este mundo no tiene remedio... a tragar con lo que sea, no vaya a ser que no nos vuelvan a llamar... para currar por la cara.

El caso es que a algunos de ellos les entregaron esta semana unos pagarés, y al ir a cobrarlos la cajera del banco hizo un precioso origami con ellos y los colocó en su colección. Como dijo ayer un compañero, "la próxima vez que me llamen pa currar voy y les firmo un 'trabajaré'".

Pues bien, en mitad de la fiesta aparece un mercedes aún más grande y brillante, se baja el chófer a abrir la puerta y -¡oh sorpresa!- el mismísimo Moreno, gordo y seboso como Jabba el Hutt, ataviado con chándal rojo y reloj de oro, a lo Tony Soprano, empujando sus carnes pa dentro con una cara de susto que no olvidaré en la vida, mientras nos abalanzamos sobre él pidiendo autógrafos y lanzándole piropillos... Sin violencia, por supuesto, que en la CNT también nos hemos hecho posmodernos... ;-)

A los cinco minutos llaman a Cris (una de las compañeras que está sin cobrar, que dio la cara y alborotó como el que más) al móvil. Es la (otrora esquiva) administradora de la empresa, y le dice que ya mismo les pagan si desmontamos el piquete. Un ratito más tarde se presenta el director financiero con 4.000 pavos en un sobre y las nóminas recién impresas para firmar. ¿Que no tienen dinero? ¿No pueden vender sólo uno de los mercedes? ¿Quién ha estado viviendo "por encima de sus posibilidades"?

Además, maravillas del 15M, tanto la pareja de la guardia civil como la patrulla de la policía local que se pasaron por allí nos preguntaron por el motivo de tan ruidosa fiesta y terminaron deseándonos suerte, tras una breve explicación del asunto que por allí nos traía y asegurándoles que no teníamos intención de cortar el tráfico.

Nunca un piquete de poco más de un par de horas fue tan efectivo. Nunca quedó más demostrado que nos están meando mientras siguen empeñados en convencernos de que llueve. Nunca se pudo ver más claro que la acción directa es la única opción que nos queda. Y eso que éramos diez, nada de manis de 50.000. Extrapolen tan poderosa fábula y tendrán la clave de lo que acontece (y lo que podría acontecer si perdemos el miedo).

Iván Martín

Nov 30, 2011

PERIODISTAS FRENTE A PERIODISMO Y CÓMICOS FRENTE A CELEBRIDADES

Aviso para navegantes: es un post largo que publico porque varios compañeros de profesión me lo han pedido. A los periodistas y a los cineastas quizás les interese, al resto quizás no tanto, pero aquí quedan estas palabras que dije hoy arropada por gente a la que quiero mucho en la cariñosa entrega del V Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural que concede la fundación AISGE, la primera institución española que tomó la iniciativa de crear unos premios dedicados al periodismo cultural:

Este premio lleva el nombre de Paco Rabal, un magnífico actor al que no tuve el placer de conocer personalmente pero cuyas películas marcaron la infancia de toda mi generación, la última que creció con televisiones en blanco y negro, donde el abstracto y mediatizado concepto de glamour que hoy lo invade todo quedaba muy lejos. Un actor que pertenecía al mundo de lo que entonces en España se llamaban los cómicos, esos a los que Javier Bardem les dedicó su oscar, proclamando ante Hollywood el orgullo y la dignidad del oficio. Ni mi generación ni las sucesivas han conocido a los cómicos. Nosotros hemos aprendido a llamarles 'celebridades'.

Recuerdo que al poco de llegar a Nueva York, trabajando para un periódico regional español, me propusieron que escribiera una columna rosa dedicada precisamente a las noticias sobre las celebridades de Hollywood. No querían artículos sobre su trabajo sino sobre su vida privada, sus romances, sus kilos de más…Yo, muy digna, la rechacé y les dije que mientras no necesitara hacerlo por cuestiones económicas, prefería evitarlo. Años después, cuando comencé a colaborar para otro periódico, resultó que la sección de gente estaba creciendo y tomando protagonismo y mi economía, que no era precisamente boyante, no me permitió elegir.

Por un lado no puedo quejarme. Gracias a mis colaboraciones con periódicos y revistas he entrevistado a artistas fantásticos. Otras veces, en cambio, escribo sobre divorcios y kilos de más para esos mismos medios y lo digo con todo el cariño para quien me lo encarga, ya que en parte me da de comer. Porque lo crean o no, hoy los periodistas cobramos precios decentes por publicar en la sección de gente de un diario pero precios irrisorios por publicar en la de cultura o internacional, creando así una jerarquía económica que te obliga a preguntarte por qué un divorcio entre estrellas o una foto en bikini se paga bien y pasarte días mojado bajo un huracán, siguiendo el proceso creativo de un artista o tratando de entender y contar por qué un país se echa a las calles pidiendo una vida digna no te da ni para tabaco.

Me gustaría contaros cómo nació el post de este blog que el jurado ha decidido premiar (GRACIAS!).

Cuando viajé a Los Angeles para la entrega de los oscar no iba para escribir de cine, ni enviada por un periódico, ni tampoco iba a escribir para mi blog. Yo en realidad iba a escribir para una revista del corazón. Su director me había propuesto que hiciera una crónica “de glamour y vestidos” pero claro, cuando no escribes para la prensa rosa, lo miras con recelo así que, tras asegurarme de que no querían nada irrespetuoso y que sólo les interesaba una crónica sobre glamour, actrices y lo guapa que iba a estar Penélope, acepté. En el fondo era la misma crónica que podría haber publicado en la sección de gente de cualquier periódico de cualquier parte del planeta y dada la difícil situación económica por la que atravesamos hoy los periodistas freelance, decidí aceptar, pese a mis dudas (y además pagaban muy bien!). Supongo que son las mismas que asaltan a un actor cuando le ofrecen un guión que no le convence pero tiene que llegar a fin de mes.

Y fue al terminar de escribir aquella crónica cuando decidí contar en mi propio blog, por el puro placer de hacerlo, la historia que a mí realmente me había fascinado aquella noche: la de los party crashers de la fiesta de Vanity Fair, gente obsesionada con la fama hasta tal punto que es capaz de saltar de un tejado a otro para colarse en una fiesta de celebridades y salir en la foto. Era el público, como ha subrayado Asunción Balaguer, ése que a veces está tan loco que no deja vivir a los actores, pero sin el que, por otro lado, ellos tampoco podrían vivir.

Pero algo va mal en la industria de la prensa cuando los periodistas especializados en cultura nos vemos obligados a publicar en la prensa del corazón para llegar a fin de mes. Aunque seguramente la verdadera señal de alarma respecto a la situación por la que atraviesa la prensa tradicional esté quizás en que estos premios se los hayan dado a un artículo publicado en un blog y a otro publicado en una revista independiente como en la que firma Felipe Santos, (ganador del accésit) aunque eso SÍ sea una muy buena noticia para los periodistas. Muchos de nosotros hemos optado por buscar en ese tipo de plataformas la voz que en muchos casos cada vez nos cuesta más desarrollar en la prensa tradicional, donde el temor a perder lectores está llevando a cederle espacio a noticias que tradicionalmente estaban reservadas a otro tipo de prensa y eso hace que quede menos espacio y recursos para noticias que antes uno sí encontraba en los periódicos. Porque aunque Internet es infinito, el presupuesto de los medios no lo es, y en su intento por sobrevivir a su propia crisis, han cambiado sus prioridades.

Y supongo que por eso nacen plataformas de información independiente donde hoy se encuentran noticias de las que apenas se habla en otros medios. Incluso en los periódicos, los periodistas utilizan sus blogs para contar noticias que no pueden publicar como tales porque no hay sitio. Lo extraordinario es que eso también significa que hay esperanza para esta profesión, porque los periodistas como individuos no han tirado la toalla, aunque desde lo alto de la industria parezca claramente que sí. El problema ahora es cómo encontrar la forma para sobrevivir económicamente.

La mayoría de los periodistas amamos nuestra profesión. Nuestro guión es la realidad, y estamos enganchados a ella, y nos gusta tratar de entender lo que vemos y contar lo que importa. El problema es que en el periodismo cultural el lugar de lo que importa hace tiempo que lo ha ocupado el dinero. En Estados Unidos entrevistamos a muchos actores porque las grandes distribuidoras ofrecen fotos fabulosas de una estrella, que de repente aparece en todos los medios, como si su actuación fuera de oscar, aunque curiosamente nadie haya visto la película por la que se le han cedido tres páginas. Hacemos viajes para entrevistar a un escritor porque una editorial está dispuesta a pagar (o arruinarse) por ese viaje, algo que hace años los propios medios prohibían y ahora es la norma en toda la llamada prensa de calidad. Y así, la fina línea que divide la publicidad de la información se difumina y muchas películas pequeñas, o libros pequeños, o exposiciones pequeñas, sin posibilidad de gastarse millones en promoción, nunca llegan a la prensa. Y sólo aparecen cuando un periodista se pone muy pesado, se empeña y consigue que le hagan un hueco para un tema en el que cree, si es que lo consigue.

Por eso yo le quiero dedicar este premio a todos los periodistas que aún creen en el periodismo, los que consideran que ésta es una profesión que se construye pateándote las calles, prestándole atención a lo que quizás en apariencia no sea noticia, curioseando en lugares donde a menudo no hay focos ni flashes y sin embargo, hay grandes historias. Hacer trabajo de fondo no se traduce en noticias inmediatas, que es lo que el frenesí digital nos está obligando a hacer para crear información de consumo rápido. Pero la información, como la sanidad o la educación, no debería medirse como un producto de consumo porque su valor y su poder afecta a la vida de las personas, ya sea cuando se escribe sobre una guerra, o sobre un estreno de cine.

Quizás por qué soy hija de dos artistas, Miranda D'amico y Agustín Celis, creo que en el poder de las artes para contribuir a los cambios sociales. Somos una cultura en transición. Música, libros, cine, teatro.. son una ventana a esta sociedad que atraviesa por un momento de cambio que amenaza a las grandes estructuras empresariales pero que le da voz al individuo y por tanto al periodista. Los artistas juegan un rol fundamental en este mundo en turbulencia y creo que el periodismo cultural tiene la responsabilidad de reflejar la variedad de esa cultura, y no puede limitarse a que nos sentemos tras un ordenador a copiar y pegar sin reflexionar lo que aparece en twitter.

En Madrid y en Nueva York la gente ha ocupado la calle para reclamar un cambio de rumbo, para cuestionar el camino que se ha tomado frente a la crisis, para discutir el estatus quo y para buscar alternativas posibles. De igual modo, creo que hoy muchos periodistas se cuestionan el rumbo que los medios han tomado frente a la crisis de su industria y aunque económicamente lo estamos pasando muy mal, yo quiero pedirles que sigan creyendo en su profesión, y que no se rindan. Este premio se lo dedico a todos esos periodistas, a los que creen en la importancia de un trabajo grande construido a base de historias pequeñas, a los que siguen buscando porqués y en particular, a mis compañeros de profesión en Nueva York Idoya Noain, Mercedes Gallego, Ana Nieto, Carlos Fresneda, Julio Valdeón, Sandro Pozzi y Julio Anguita, (quien, maldita sea, ya no está entre nosotros). Se lo dedico a todos ellos, por no rendirse y sobre todo, por no permitir que yo me rinda. Además también se lo dedico a mi querido grupo I +D, (esto es en clave pero ellos saben quien son). A todos, y a la AISGE por este premio, GRACIAS!!!!!

PD: le debo sin duda un gracias público a la persona que me encargó escribir la crónica para aquella revista del corazón. Sin ese encargo, yo aquel día no hubiera llegado a bloguear. Gracias Luis!

Roja como un pimiento entre la gran Pilar Bardem y la gran Asunción Balaguer, viuda de Paco Rabal, que me entregaron el premio.

Nov 8, 2011

ARTE DE AYER PARA UNA CRISIS DE HOY Y OTROS DEVANEOS CREATIVOS

Frozen Assets, Diego Rivera, 1931-32

Es inevitable no hacer asociaciones entre el mundo descrito en el fantástico mural de Diego Rivera que esta mañana pude ver en el MOMA y el mundo actual. La sociedad ha cambiado bastante desde que él firmara aquella obra en 1932 aunque el mundo del arte sin duda tiene otro aroma. A finales de los años veinte los multimillonarios Rockefeller financiaban los murales del artista mexicano, quien podía hablar abiertamente de las desigualdades sociales y atreverse a pintar (y encima vender) esas obras en las que criticaba a sus mecenas. Eso no le impedía, quizás hipocritamente, irse de copas con ellos (y por supuesto dejar que pagaran la factura). Es cierto que no se lo toleraban todo: le obligaron a borrar un mural en el que además de mostrar el rostro de Lenin, -que a Rockefeller no le molestaba excesivamente pese al mito que hay entorno a esta historia-, se veía al propio patriarca de la familia desmelenado bebiendo martinis entre las masas -y eso sí que no se podía tolerar-. Pero aún así, aquí está este fantástico mural que hizo para el MOMA -un museo que tanto entonces como ahora vivía del dinero de las familias ricas- que reproduce de forma escalofriante un mundo en crisis demasiado parecido al de hoy.

La prensa entonces también era diferente. La revista Fortune, creada para informar a esos mismos grandes capitalistas del devenir de la economía, se atrevía a encargarle a un rojo como Rivera portadas en las que él dibujaba precisamente la plaza roja de Moscú. Pero los americanos también eran distintos: millones de ellos, entregados a las luchas sindicales, aún se declaraban 'de izquierdas', una palabra que aún no había adquirido el estigma que cayó sobre ella tras la II Guerra Mundial y la posterior 'caza de brujas'.

La exposición de Rivera Murales para el MOMA (que se inaugura el dia 13), me ha hecho pensar en qué tipo de arte saldrá de la actual crisis. Hace poco escribí sobre ello, y me remitía al director de Hyperallergic, quien decía que harán falta muchos años para que veamos creaciones realmente interesantes fruto de la reflexión entorno a la crisis. Curiosamente tras el crash del 29, Rivera y o artistas como George Grosz (en la Alemania semi aniquilada post I Guerra Mundial), fueron capaces de producir obras maestras casi en el acto.

De momento, en el Nueva York de Occupy Wall Street, estás son algunas de las iniciativas creadoras que ya han surgido de la protesta y que he descubierto hace poco. De algunas soy fan, de otras tengo mis dudas:

Un grupo de 1200 escritores que incluye a Salman Rushdie, Jonathan Lethem, Jorie Graham o Francine Prose que se ha unido para escribir relatos, poesias o impresiones relacionadas con el movimiento homónimo. Muchos de sus textos ya se pueden leer en esa web. Se recomienda paciencia para bucear en ellos pero es innegable que los escritores saben hacer algo bien: escribir.

Una iniciativa similar pero de cineastas, en su mayoría documentalistas, aunque fuera de este grupo hay maestros como Jem Cohen que ya se ha puesto a trabajar. El cineasta experimental ha realizado cinco cortos sobre Occupy Wall Street llamados NEWSREELS, que ha dedicado a los que considera sus maestros: Jean Vigo, Jori Ivens, Humphrey Jennings, Agnés Varda y Chris Maker. Un señor muy diferente a Cohen es Jonathan Demme, que también se ha colocado una cámara al hombro y ha filmado este corto documental que ha colgado en Youtube. No he visto los de Cohen pero tras ver el de Demme es difícil no desear que el director de El silencio de los corderos regrese a Hollywood cuanto antes a seguir haciendo eso que tan bien sabe hacer, ficción hollywoodiensemente entretenida, en lugar de cortos documentales de turista.

-Por último me gustaría señalar el esfuerzo de la gente que integra Wall Street Occupennial, que está montando una excelente base de datos online con todas las iniciativas artísticas nacidas de esta protesta en todas las areas de la creación.

Nov 3, 2011

LA FALSA LIBERTAD DE PODER ELEGIR



En Estados Unidos he aprendido una cosa: la libertad aquí se mide en función de la cantidad de cereales y detergentes a los que tienes acceso en el supermercado. La creencia popular es que a mayor variedad de marcas, mayor libertad. La sensación al entrar en cualquier tienda es sencillamente abrumadora. ¡Oh, Dios, cuánta libertad! En política se crea exactamente la misma ficción: somos libres porque podemos elegir entre muchos. En la práctica, resulta que elegimos entre dos. Igual que en el supermercado, donde lo que más se vende suelen ser las marcas que 'nos suenan', es decir, aquellas que tienen suficiente dinero como para publicitarse. O sea, como en política. En Estados Unidos eso además está exacerbado ya que los partidos pueden aceptar dinero practicamente de cualquiera y suele ocurrir que el presidente más votado es el que más dinero tenía para hacer campaña. Aquí no hay retórica sino números: Barack Obama se gastó más de 700 millones de dólares en su campaña en 2008, más del doble que su rival John McCain. Y Bush también batió records de cartera cuando ganó a Al Gore en 2000.

Pero en las elecciones que ya planean sobre Estados Unidos este año entra un nuevo jugador que hasta ahora tenía que hacer maniobras de camuflaje para colarse en las campañas (había limitaciones a la financiación electoral) y ahora tiene el camino completamente libre para apropiarse sin pudor de los hilos de la política: las grandes empresas, las corporaciones, en una palabra, el dinero de ese 1% contra el que miles de personas siguen acudiendo cada día al parque Zuccotti en Wall Street -o a otras protestas del país, como las de Oakland, que ayer vio como su puerto, el quinto más activo del mapa estadounidense, se veía obligado a suspender sus operaciones durante cinco horas por la presión de 3000 manifestantes-.

En 2010 el Tribunal Supremo estadounidense dictó una sentencia que cuando la historia la mire en retrospectiva obligará a todo el país a avergonzarse: se la conoce como el Citizens United ruling, fruto de la denuncia de la organización conservadora Citizens United versus Federal Election Commision. La sentencia otorga a las empresas los mismos derechos que a los ciudadanos estadounidenses, conviertiéndolas en ciudadanos de facto. Si las empresas también son ciudadanos, tienen todo el derecho de acogerse a la primera enmienda y por tanto es inconstitucional limitar y regular el dinero que se gastan para influir en las elecciones. Es decir, que si antes había ciertos límites a esas contribuciones, este año en cambio, todo el monte es orégano.

Ayer dos congresistas que sin duda también contaron con contribuciones empresariales para ser elegidos - nadie llega a la política en este país sin ellas- propusieron en el Congreso una enmienda constitucional que permitiría a esa institución regular las contribuciones y por tanto revocar esa sentencia. Parece que a algunos políticos aún les queda un poco de conciencia aunque el sentido común abandonó a nuestros dirigentes hace años y hoy hay que ir a buscarlo a otros foros de diálogo, como el parque Zuccotti, o la basura.
No es coña. Ayer, dentro del festival Performa 11, vi a un artista ruso que se pasó veinte minutos metido boca abajo haciendo el pino dentro de un cubo de basura. Es donde nos hemos metido todos permitiendo que los políticos jueguen con nuestro futuro sin control y se vendan descaradamente. Y lo que el 15-M u Occupy Wall Street me hacen pensar es que la gente se ha cansado de hacer el pino en este contexto económico y político tan deprimente y surrealista como la mencionada performance. Y hay demasiada basura como para quedarse quieto mirando al fondo del cubo.

Oct 27, 2011

HAPPINESS HAS TO BE SHARED, ALWAYS!

Porque creo que lo bueno (y lo malo) es más saludable cuando se comparte, hoy quiero cederle aquí espacio a Felipe Santos, junto al que tengo el gusto de haber ganado el V Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural que concede la Fundación AISGE. No le conozco, pero estoy deseando felicitarle en persona por su perfil de la gran coreógrafa Pina Bausch, -(Omar Khan, esto te lo dedico a tí por tus esfuerzos por mantener viva la danza en los papeles a través de SusyQ)-
Reproduzco aquí el primer párrafo de un trabajo que fue publicado por la revista Política, Cultura y Arte , que por cierto, no conocía y también aconsejo, aunque aún tengo que explorarla bien. De momento puedo decir que no es una oda al diseño y sí a los contenidos, lo cual, desde mi en exceso 'fashionable' Nueva York, yo agradezco mucho.
(nota:Abajo añado información sobre mi propio blog, para quienes no lo conocían):

EL MIEDO CREADOR DE PINA BAUSCH (por Felipe Santos)

Pina Bausch tenía un semblante troyano, como el de aquellas mujeres que los aqueos dejaron tras de sí después de tomar la ciudad. Su mirada decía extraviada, a medio camino entre el sueño y la vigilia, similar a la que el dolor debió dejar en el rostro de Hécuba, Casandra o Andrómaca cuando vieron a sus familiares muertos y Troya arrasada por las llamas. “Yo fui una gran tímida de niña. Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen”.

Pina Bausch (c) Atsushi Iijima

Así es como se fue a estudiar a la Juilliard School de Nueva York, con la inseguridad de quien ve en la desproporción de la metrópoli -y más si la comparaba con su Solingen natal- la magnitud del abismo al que se acercaba. Por suerte, los profesores que allí la esperaban dieron el empujón final a un talento que empezó a fraguarse bajo las mesas del restaurante que regentaba su padre, donde se sentaba a cavilar en mundos imaginarios. Sólo salía de allí para, de vez en cuando, divertir a la clientela con bailes improvisados.
Continuar leyendo aqui.

PD: el post de Crónicas Barbaras premiado lo podéis leer aquí.
Y para quienes no conocían este blog, decirles que nació así, aunque en realidad el primer post se me ocurrió poco antes, en este momento que necesitaba contar y no tenía donde. Solía escribir a veces en inglés, y a veces en español, que es como uno piensa tras pasar once años en un país que habla otra lengua, aunque durante el último año apenas he escrito por falta de tiempo. El premio que acabo de recibir lo interpreto como una señal luminosa para seguir adelante con un blog que en realidad me ha dado sólo alegrías. Y es posible que lo desdoble en breve para separar el inglés del español y no confundir a quienes no leen en ese idioma. Gracias por visitarlo. Sin lectores los blogs mueren!

Oct 20, 2011

OCCUPY EDUCATION STREET




Poco importa que haya mucha gente tratando de minimizar la importancia de Occupy Wall Street. En el seno del movimiento siguen ocurriendo cosas y poco tienen que ver con el folklore que tiende a ser reproducido en la prensa. Más allá de las pancartas variopintas, de las declaraciones variadas de los habitantes de Zuccotti Park, de cómo vistan o quién les alimente, que parecen ser los temas preferidos por televisiones y periódicos, los grupos de trabajo surgidos de esa plaza siguen creciendo y trabajando. El de educación, que comenzó con ocho personas hace una semana, ya tiene más de 150, según me contaba hoy uno de sus miembros, y una serie de aliados estelares, entre ellos la New School University, cuyos profesores manifestaron su apoyo oficial al movimiento a principios de mes y ahora trabajan en una idea que yo calificaría de maravillosamente radical, en el sentido positivo del término 'radical': comenzar a llevar sus clases a la plaza y preparar un programa de estudios para una posible universidad nómada.

Nueva York aglutina gente con mucho talento, y ese talento también ha optado por apoyar OWS. Si la clave de casi todo está en la educación, (y en Estados Unidos la falta de ella explica muchos de sus problemas) me parece muy significativo que profesores de la que en su día fue una de las universidades más progresistas del país, nacida con la finalidad "de enseñar como fin en sí mismo y no de limitarse a la profesionalización", se impliquen activamente en este movimiento. Que nadie espere demandas concretas dirigidas a los políticos. De lo que se trata es de crear estructuras nuevas en las que la política, tal y como está concebida hoy en día, no tiene espacio. Nadie tiene ningún interés en 'destruir el sistema'. No hace falta desperdiciar energía en eso. Lo interesante es la idea de construir otro diferente basado en el sentido común y alejado de los intereses y corruptelas que pueblan el que está vigente.

También hay profesores de Columbia University, de CUNY y de otros centros, a los que hoy sólo se accede pagando miles de dólares, dispuestos a trabajar en el proyecto. Mientras, los de secundaria ya han empezado a llevar a sus alumnos a Zuccotti Park para darles clase 'in situ' sobre derechos civiles. No recuerdo que eso ocurriera en los encuentros del Tea Party. Por algo será.

Soy hija de un pintor que además enseñaba en la facultad de arquitectura y muchos de sus alumnos, que luego fueron mis amigos, me hablaron de cómo les marcó mi padre. A mí también me marcaron algunos buenos profesores. Te pueden cambiar la vida. Por eso creo que si la educación se implica en Occupy Wall Street, es noticia. Y muy buena.

Hay muchas más cosas que contar que no están escritas en las pancartas. Prometo hacerlo en cuanto el pluriempleo me deje un minuto (Yo también soy el 99%).

Oct 16, 2011

PEQUEÑAS ESCENAS INDIGNADAS

Toda revolución, o amago de ella, incluye grandes y pequeñas escenas. Las grandes son las que de una u otra forma llegan a la prensa y al público y generan noticias, análisis sesudos, tribunas de opinión y con suerte, hasta cambios económicos y políticos reales. La manifestación del 15 de Octubre en Times Square y en cientos de ciudades del mundo pertenece sin duda al grupo de las grandes escenas.

Occupy Wall Street in Times Square
Foto de John de Guzman. 15 octubre 2011. Times Square.
(El sistema de 'corralitos' en las manifestaciones neoyorquinas impide que la masa se junte, evita que las fotos sean más espectaculares y rompe la energía que consiguiría una masa compacta. Aún así en Times Square hubo al menos 10.000 personas)

Las pequeñas escenas son las que se viven a diario, fogonazos de humanidad, que incluyen nuestras pequeñas alegrías y miserias personales en medio de algo mucho más grande y que, pese a ser anécdotas, a veces también ilustran esa revolución. Después de pasarme un mes cubriendo las protestas del movimiento Occupy Wall Street hay algunos momentos pequeños que me gustaría compartir:

-Ilustrando la crisis 1:
-7 de octubre, Washington Square Park. Los ocupantes de Liberty Square se han trasladado por un día a Washington Square y celebran una asamblea. La plaza está rodeada de coches patrulla, lecheras y de policías porra en mano. Se acaba la asamblea, me doy una vuelta y decido irme a casa, no creo que haya nada nuevo que escribir hoy. Voy a subirme a mi bicicleta y resulta que se le ha salido la cadena. Despotrico y trato de arreglarla sin éxito. En ese momento una furgoneta llena de policías aparca delante. Se bajan. Me observan y me dicen: ¿necesitas ayuda? "Hombre pues sí, muchas gracias!". Se manchan las manos de grasa y muy amablemente colocan otra vez la cadena en su sitio. Sonríen y hasta tontean un poco. Al final me atrevo a preguntarles: "Perdona pero... ¿tenéis intención de arrestar a mucha gente hoy? "¿Por qué? ¿Planeas hacer algo?". "No, soy periodista, pero desde que los indignados se indignan me ha tocado trabajar todos los fines de semana y esperaba poder descansar hoy pero veo mucha policía por aquí y si hay muchos arrestos seguro que me llaman del periódico para escribirlo". "Hombre, si te soy sincero, a nosotros la protesta no nos viene mal, estamos cobrando muchas horas extras y las pagan muy bien. Nuestros sueldos no son muy allá". "Qué suerte, yo no cobro horas extras, ni sábados, ni domingos. Ni siquiera tengo un sueldo". "Ya, es que vuestra profesión está muy mal". "Pues sí, muy mal". "En fin...". "En fin..."...

-Ilustrando la crisis 2:
-En Liberty Square. "Y usted, ¿a qué se dedica?". "Soy periodista". "No se quejará. Le estamos dando mucho trabajo". " ¿Y usted qué hace?" "Estoy en paro. Pero mire la paradoja, mi falta de trabajo le da usted de comer. Y si no, siempre puede venirse aquí a comer pizza. El occupy special es un hit"...

-Valorando la asistencia a una manifestación:
14 de octubre. Seis de la mañana. Llegó tarde la convocatoria montada para frenar el desalojo de Liberty Square. Llamo a otra periodista: "¿Estás ya ahí?". "Sí". "¿Hay mucha gente?". "Uf, esto está petao". "¿Como el día de la manifestación?". "Pues sí, la plaza a rebosar. Para que te hagas una idea no hay manera de encontrar aparcamiento para la bici".

-La revolución no descansa. Y cansa!
Saliendo de Liberty Square me encuentro en el metro con una activista que conozco. Aprovecho para entrevistarla y luego nos ponemos a hablar de otras cosas. "¿Adonde vas?", le pregunto. "A comprar un filtro para mi acuario. Mi tortuga no puede más. Llevo un mes viviendo en Wall Street. Mi vida es un caos. No tengo tiempo ni de poner la lavadora. Y estoy cansadísima". "Ya, yo también. Pensaba descansar el sábado pero está la convocatoria del 15-O. Yo estoy encantada con la revolución pero... ¿no os podríais indignar en lunes?". Risas. "Ya, yo también lo he pensado pero la revolución no descansa".

-Percepciones de una revolución:
Washington Square, 12 de la noche, 15 de octubre. Después de una asamblea masiva un pequeño grupo de unos 100 indignados se debate entre intentar ocupar la plaza o volver a Zuccotti Park. Varios de ellos le cantan guitarra en mano una divertida versión del clásico de Ben E. King Stand by me (la letra adaptada al momento dice 'NYPD stand by me') a un ejército de al menos 400 policías (la policía neoyorquina siempre fue muy exagerada) desplegados para evitar que ocupen la plaza. Las pizzas de Liberatos (la pizzeria oficial de la ocupación) acaban de llegar humeantes y corren entre los indignados. De repente oigo esta conversación:
- ¿Qué te parece todo esto de Occupy Wall Street?
-Mucha policía y mucha pizza gratis. Pero con tanta policía no consigo disfrutar de toda esta pizza. Comería más a gusto si no me estuvieran todos mirando.

Sep 10, 2011

PORNOGRAFÍA EMOCIONAL DE UNA CATÁSTROFE

Hace dos semanas que los neoyorquinos somos nuevamente víctimas del 11S. Pero esta vez el culpable no es ese enemigo indefinido llamado terrorismo si no nuestra prensa, nuestro gobierno, nuestras instituciones culturales y hasta nuestros intelectuales, culpables por ausencia (¿dónde están???). Vivimos sumergidos en la pornografía visual y emocional del 11S y yo, como muchos neoyorquinos, me declaro saturada y horrorizada, sobre todo ante la lluvia de imágenes que incitan a la lágrima fácil y ante la ausencia de análisis crítico tanto en lo que leo como en lo que veo en televisión o incluso entre las muchas exposiciones y actos culturales que explican/explotan el ubicuo logo 'aniversario 11s'. Me siento como el protagonista de aquella escena de La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick, al que sentaban frente a un monitor, le mantenían los ojos abiertos a la fuerza y le obligaban a devorar contra su voluntad millones de imágenes de violencia 'para curarle'. A nosotros, en cambio, se limitan a inyectarnos una nueva dosis de miedo, para que no podamos disfrutar de la paz que el paso del tiempo otorga a quienes han sufrido. Una amiga me comentaba esta mañana: "Me sorprende cómo nos prohibieron ver las imágenes de la gente que se tiraba por las ventanas cuando aquello ocurrió, aunque las de los aviones estrellándose se repetían a todas horas. Diez años después no sólo podemos verlas todas si no que nos las disparan sin filtro, sin pudor, 24 horas al día, con la excusa de que la ciudad está conmemorando la tragedia y ya está lista para ver ciertas cosas". A los muertos iraquíes o afganos, después de una década, aún no los he visto. Pero lo realmente terrible es que la ciudad no está llorando a sus muertos o celebrando un luto, simplemente se ha entregado al bombardeo visual despiadado, tortura y terrorismo emocional en estado puro.

Ayer miraba unas fotografías de la zona cero en una de las múltiples exposiciones dedicadas al tema y trataba de entender por qué me entraba dolor de estómago y se me saltaban las lágrimas. "Te estaban removiendo un trauma" me dice una compañera. Y así llevo dos semanas. Otros amigos en cambio, que no vivieron los atentados en la ciudad, me decían frente a las mismas fotos: “A mi me aburren” o, “artísticamente no me dicen nada, son solo un documento”, o “no me dan la dimensión del desastre”, pero sobre todo, “me dan igual, he visto demasiadas”.

No debe ser científicamente correcto medir los 'niveles' de trauma aunque me atrevería a decir que comparado con el que sufrieron los ruandeses que sobrevivieron al genocidio de un millón de personas en su país, o para los iraquíes que han aguantado una guerra de ocho años, o para los yugoslavos que estuvieron sitiados en Sarajevo, "nuestro trauma", exceptuando a aquellos a los que la muerte les tocó de cerca, es una nimiedad. Al fin y al cabo, apenas duró una mañana. Y al día siguiente, nos animaron a salir de compras, que es como dicen que se solucionan todos nuestros problemas en este siglo (aunque a juzgar por los números todos nuestros políticos llevan al menos diez años equivocándose).

Pero aunque nuestro trauma fuera pequeño en comparación a la actual hambruna de Somalia, por ejemplo, no existe otro trauma en la historia tan documentado y tan mediatica y políticamente explotado. Desde el 12 de septiembre del 2001, todo el planeta ha vivido bajo el discurso del miedo, y diez años después, ahí seguimos. Tras la muerte de Bin Laden el discurso no ha cambiado si no que se ha vuelto aún más sofisticado, como corroboramos otra vez estos días, cuando nos vuelven a elevar las alarmas terroristas contra un enemigo, ‘el otro’, desconocido, indefinido, sin rostro, ni nombre y por tanto mucho más amenazador que el propio Bin Laden, (que con el pasar de los años era casi como de la familia!).

Para el resto del mundo el 11S fue un espectáculo visual, fascinante e hipnótico en el que estos días se regocija la prensa mundial y local con un desparpajo obsceno. La vergonzosa explotación visual de los atentados me ha vuelto a provocar los ataques de ansiedad que tuve después del 11S, tras vivir durante meses en una ciudad físicamente tomada por soldados y policías armados como en una dictadura. Fue quizás la época más oscura de Nueva York, cuando una palabra tiñó nuestro otoño, ántrax, y la psicosis era tal que hasta el azúcar era sospechoso; las sirenas de bomberos y ambulancias nunca dejaban de sonar, los aviones surcando el cielo te hacían dudar, y el olor inconfundible y desasosegador de la zona cero era nuestro desayuno diario, sobre todo si eras periodista y te tocaba pasar tus jornadas por allí. Y si hacías demasiadas preguntas, y encima eras extranjero, te miraban con desconfianza y te tachaban de anti patriota. La prensa estadounidense enloqueció, exactamente igual que ahora y el espíritu Judith Miller tomó por asalto incluso a los diarios más respetables, idiotizando su capacidad crítica.

He tenido la suerte de tener que escribir poco sobre este aniversario y por tanto no he tenido que alimentar 'el monstruo'. Aún así, como simple ciudadana, si yo estoy sufriendo estos días, no me quiero ni imaginar cómo lo están pasando quienes perdieron su casa, su trabajo, su negocio, sus padres, sus hijos o sus amigos. Lo repito, terrorismo emocional. No hay posibilidad de saber qué pasa en el mundo. Una vez más, "el mundo empieza y acaba en Nueva York. Y por favor, recuerde, tenga usted miedo" parecen decirnos a través de fotos de bomberos rotos de dolor, de niños que dibujan aviones o de nubes de polvo sobre oficinistas que huyen de Manhattan.

Pero hay quien ha sabido ir más allá de ese morbo violento que busca carroña entre las memorias de bomberos y familiares y ha hecho reflexiones verdaderamente interesantes sobre este mundo post 11S. "Hace falta cambiar el pensamiento relacionado con el 11S. La respuesta política al 11S ha sido lamentable" escriben dos filósofos británicos, Brian Evans y Simon Critchley en un artículo en el que hablan de las bases del documental Ten Years of Terror, que tuve la suerte de ver en el Guggenheim -aún hay proyecciones el lunes y el martes- y que realmente ha sido la reflexión más interesante sobre los atentados con la que me he tropezado. Desde el domingo 11S las entrevistas que forman ese documental también estarán online en la web histories of violence ,donde pensadores como Noam Chomsky o Saskia Sasse nos dan su visión histórica y teórica sobre aquella fecha y su relación con la violencia . Porque los atentados, más allá de su impacto contra la ciudad o el planeta, marcaron una nueva etapa de violencia de los gobiernos contra sus habitantes. Ofuscados por tantas fotografías de héroes carbonizados y torres en llamas que invitan al miedo y la congoja, estos días resulta fácil olvidarse de que ése es el verdadero y único significado de los atentados. Mi amigo el periodista Julio Anguita Parrado fue una de las víctimas de esa violencia, como lo han sido los cientos de miles de víctimas de las dos guerras 'economico-santas' nacidas del 11S. En homenaje a ellos creo que mañana, 11S, apagaré la televisión, no leeré los periódicos y por primera vez en mi vida me iré sonriente a un desfile de la semana de la moda contenta de entrar en el universo-burbuja del dedal y feliz de escapar, al menos por un día, del universo enfermizo creado alrededor de este aniversario.

Brian Massumi, uno de los pensadores del documental Ten Years of Terror analiza con ironía la ideología del absurdo construida tras los atentados.

Aug 7, 2011

Adiós al Manhattan que fue bohemio



Publicado hoy en El Pais pero al ser un tema muy neoyorquino me lo he traído al blog y he añadido alguna cosa más:

Esa imagen de Nueva York que el cine, la literatura, el arte y la música del siglo XX cincelaron en el imaginario colectivo del planeta ya no existe en el mundo real. Hoy es simplemente leyenda, nostalgia y mitomanía. Cuando está a punto de cumplirse el décimo aniversario de los atentados del 11-S resulta significativo pensar que, indirectamente, aquella tragedia marcó un punto y aparte en la vida cultural de una ciudad que en los años previos a aquel ataque ya había puesto rumbo al orden, el control y la dictadura del dinero -tres conceptos siempre inherentes al alma de Manhattan pero de los que una gran parte de la cultura siempre había conseguido zafarse gracias a la existencia de barrios sin ley dentro de la isla-.

Pero tras el 11-S la ley se impuso, el proceso se aceleró y ya no hubo escapatoria. Entre el estado policial que se creó en Nueva York durante los años que siguieron a los ataques y la lluvia de billetes que caracterizó la mitad de la década, con el consiguiente boom inmobiliario, la isla a la que le cantaron Bob Dylan, Lou Reed, Patti Smith o Leonard Cohen fue sacudiéndose de encima todos los resquicios de su pasado bohemio y transformándose en un lugar cada vez más inaccesible para la cultura no avalada por instituciones, tarjetas de crédito o celebridades. Por eso era solo cuestión de tiempo que los grandes templos del underground de antaño fueran eliminados sistemáticamente a medida que Manhattan se llenaba de edificios residenciales, restaurantes caros, boutiques coquetas y hoteles con bares de moda en sus tejados. La sustitución de unos por otros ha durado exactamente una década.

Las víctimas son más que célebres: el CBGB, que vio nacer el punk rock y Los Ramones; el Tonic, donde John Zorn experimentó con el ruido; la Amato Opera, donde los amantes de ese género podían asistir a funciones por unos pocos dólares... El motivo siempre era el mismo: el precio de sus alquileres había subido demasiado y los dueños ya no podían pagarlo. En su lugar ahora hay odas arquitectónicas al cristal y tiendas de lujo, protagonistas del paisaje del Manhattan de hoy. El mes pasado, dos de los últimos vestigios del siglo XX cerraban sus puertas para entrar en el mundo de la nostalgia: el hotel Chelsea y el Mars Bar.

Del hotel Chelsea, hogar de poetas, cantantes y artistas rebeldes de múltiples generaciones (de Dylan Thomas a Allen Gingsberg), se ha dicho y escrito todo. Su futuro parece unido a su venta y reconversión en un edificio de apartamentos de lujo, como le ocurrió al hotel Plaza. El Mars Bar, en el East Village, fue parada obligada de espíritus indómitos cuando los taxistas no se atrevían a ir más al este de la segunda avenida a mediados de los ochenta por miedo a ser asaltados. Fue antro oscuro de grafitis roñosos, cerveza barata, olor a orín, rock clásico y clientela excéntrica, una isla en un barrio hoy entregado a los locales con velas perfumadas y chicas con mechas y bolsos de Louis Vuitton. En su lugar pronto habrá un rascacielos con apartamentos para millonarios.

La cultura underground neoyorquina viajó del West Village en los sesenta, al Soho en los setenta, al East Village en los ochenta y los noventa. Pero no es necesario llorar del todo su muerte: las nuevas fronteras están ahora al otro lado del East River, en Queens y en Brooklyn, donde florece la cultura alternativa del siglo XXI y los artistas aún pueden hacer locuras en libertad. Quizás dentro de 100 años alguien escriba un artículo llorando su pérdida, pero para entonces ya habrán nacido Los Ramones, Gingsberg o Basquiat de este siglo. Y su historia se habrá escrito en esos otros barrios que también son Nueva York.

PD: me faltó contar muchas cosas, como que aún sobrevive el Max Fish en la calle Ludlow, salvado in extremis el pasado invierno o que hay pequeños teatros y colectivos artísticos como The Kitchen aún en la brecha y que como consecuencia de la crisis en los últimos meses han aparecido pequeñas islas underground en el corazón de Manhattan, pero aún no sé si son anécdota temporal o están aquí para quedarse. Y no me gusta hacer predicciones. Esperaremos.


Aug 4, 2011

The top 1%

I am writing different stories related to poverty, race, rents, money and reading about young people protesting inequalities in Chile and Spain. In my research I came across this Al Jazeera report about the top 1% of Americans, the wealthiest ones, and how the inequalities among rich and poor people have grown as big as a century ago. Very well explained, specially for those who couldn't understand what exactly was at stake during the fight to raise the debt ceiling in Congress last month.

The top 1% - Fault Lines - Al Jazeera English

Jun 20, 2011

CAMINO DE CHILE

As you all can see, I didn't have any time to get my blog on track. I admire those people that work all day long and still blog every day. I can't. Besides two jobs, I also have a movie still traveling the world. After hitting three festivals here comes the fourth, FIDOCS, Festival Internacional de Documentales de Santiago de Chile. Surviving Amina is part of Panorama Internacional section and there will be two screenings:
Jun 20 at 3,30pm at Centro de Arte Alameda and Jun 22 at 7,30pm at Lascarria 90. I won't be able to attend the first screening but I will be there for the second. Si estás en Santiago, Chile, acércate!