Jan 28, 2009

BANQUERO BUENO, BANQUERO MALO

La semana pasada atracaron un banco en Nebraska. Esta vez no fueron los propios banqueros y sus amigos inversores de tapadillo, como han venido haciendo en los últimos años impunemente hasta que han empezado a implosionar. Fue un llanero solitario que entró a punta de pistola en un banco de Carleton, o sea, en medio de ninguna parte. No sé sabe cuánto dinero se llevó, pero eso es lo de menos. Lo que me sorprendió es la descripción de 'la víctima', Citizens State Bank, un banco cuyo dueño trabaja en su única sucursal junto a otras cinco personas que lo mismo atienden a los clientes, que cambian las bombillas o barren suelos si hace falta. El señor Van Cleef, que dirige este establecimiento al estilo de los de antaño, (y por eso le atracan como antaño hacían Bonnie and Clyde) tiene sentido común: "Cuando las cosas se ponen complicadas, no cobramos bonus".
A este señor nadie le había invitado al foro económico de Davos ya que su banco no cuenta a escala macroeconómica, aunque sus clientes seguramente sean mucho más felices que los que se han hundido siguiendo los consejos financieros de los grandes bancos del mundo.

Curiosamente el que sí estaba invitado era John Thain, ese fulano que tras acabar de hundir Merril Lynch todavía aspiraba a un puestazo en el Bank of America, (que compró las ruinas de Merril Lynch el año pasado). La semana pasada dimitió: no había química entre él y sus nuevos jefes. Entre medias se supo que se había gastado 1,2 millones en decorar su oficina. Pero los excesos del mundo financiero ya no me sorprenden. Lo que realmente me corta la respiración es la desfachatez imperante en ese universo: pese a haber llevado a Merril Lynch a la bancarrota, a alguien le pareció buena idea invitar a Thain a participar el próximo sábado en Davos en un panel titulado 'The bank of the future'!! Milagrosamente, ya no irá.

2 comments:

  1. Que incoherencia mas grande!
    El mundo parece que se dirige a alguna parte,pero si estos hombres son los encargados de conducir gran parte del camino ya me puedo imaginar donde vamos a acabar y os digo que no precisamente en un buen lugar.
    Un abrazo.

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  2. Desde que esta crisis nos explotó en las manos tengo un motivo diario para enfadarme.

    Yo ya no se si merece la pena que me enfade o simplemente es mejor ir por la vida con la sensación de haber sido estafada pero sonriendo.

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